Calcificación del catéter Doble J
Complicaciones
La calcificación del catéter Doble J es una complicación importante que suele afectar a la porción vesical del catéter, a la porción renal, ambas porciones o incluso a toda la superficie del mismo (molde).
¿Qué conlleva la calcificación del catéter ureteral Doble J?
- Aumento de la intensidad de la sintomatología propia de la presencia del catéter Doble J (dolor, hematuria, frecuencia miccional elevada…)
- Malfuncionamiento del catéter ureteral que resulta obstruido en su mecanismo de drenar la orina y que puede conllevar la obstrucción de la salida de la orina del riñón por la propia calcificación
- Imposibilidad para la retirada del mismo, y la necesidad de cirugías complejas para su extracción.
¿Por qué ocurren las calcificaciones del catéter Doble J?
La calcificación del catéter Doble J es un hecho más frecuente en los pacientes afectados de cálculos de riñón o uréter, con tendencia crónica a la formación de estos cálculos.
Generalmente, este tipo de pacientes tienen una composición de la orina peculiar que predispone a la calcificación del catéter ureteral de una manera más o menos rápida.
La calcificación del catéter se produce como consecuencia del depósito de sustancias que forman cristales sobre la superficie del mismo. Este depósito se ve favorecido en tres circunstancias:
- Presencia de infección urinaria: determinadas bacterias son capaces de desdoblar la urea que contiene la orina provocando el depósito de cristales sobre la superficie del catéter.
- Factores litogénicos (favorecedores de la formación de cálculos renales) y antilitogénicos presentes/ausentes en la orina del paciente.
- Formación de Biofilm, matrices de material orgánico sobre la superficie del catéter (fibrina, glóbulos rojos, glóbulos blancos…) que facilitan el depósito de cristales.
¿Cómo prevenir las calcificaciones?
La prevención de la calcificación del catéter Doble J resulta vital para prevenir consecuencias desagradables que este hecho puede ocasionar. Podemos señalar dos estrategias principales:
- Reducir al mínimo posible el tiempo de permanencia del Doble J. Para ello resulta vital la rapidez en solucionar el problema que conlleva la necesidad del catéter Doble J. (Por ejemplo: si el doble J se ha colocado por un cálculo renal o ureteral; acelerar al máximo el inicio del tratamiento indicado para el mismo).
- Asegurar un pH de la orina ácido mientras esté presente el catéter Doble J. Existen estudios acerca del empleo de fármacos que permiten acidificar la orina reduciendo el riesgo de calcificación del catéter.
Referencias bibliográficas
Dr. José Luis Palmero Martí
Jefe de Unidad de Litotricia Hospital Universitario de la Ribera Alzira, Valencia


